Redacción | 24 de agosto de 2025
El gobierno de Trinidad y Tobago expresó su respaldo a la decisión de Estados Unidos de desplegar recursos militares en el Caribe, cerca de las aguas territoriales de Venezuela, como parte de una estrategia para enfrentar el aumento de violencia atribuida a cárteles de la droga y redes criminales transnacionales. La postura fue anunciada por la primera ministra Kamla Persad-Bissessar en un discurso oficial emitido el sábado, en el que subrayó la gravedad de la situación en la región.
“Trinidad y Tobago se ha visto sumida en la sangre y la violencia durante los últimos 20 años debido al tráfico de drogas, personas y armas de fuego. Los países del Caribe, y en particular mi país, han experimentado un aumento masivo de la delincuencia transnacional y la actividad de las bandas”, declaró Persad-Bissessar.
El despliegue militar estadounidense incluye tres destructores de misiles guiados —el USS Gravely, el USS Jason Dunham y el USS Sampson— junto a un escuadrón anfibio, en una operación que Washington vincula directamente a la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. La iniciativa se produce en medio de crecientes tensiones regionales, especialmente por la disputa territorial entre Venezuela y Guyana en la región del Esequibo.
La primera ministra trinitense afirmó que su gobierno está dispuesto a conceder acceso sin reservas al territorio nacional si Estados Unidos solicita apoyo para defender a Guyana ante una eventual agresión del régimen de Nicolás Maduro. “Si el régimen de Maduro lanza algún ataque contra el pueblo guyanés y el gobierno estadounidense solicita acceso al territorio trinitario para defender al pueblo de Guyana, mi gobierno se lo concederá sin reservas”, enfatizó C.
Persad-Bissessar también señaló que los pequeños Estados insulares como Trinidad y Tobago no cuentan con los recursos financieros ni militares suficientes para enfrentar por sí solos a los cárteles de la droga, los cuales —según dijo— han logrado infiltrarse en las estructuras políticas, económicas y de seguridad de varios países caribeños.
La postura de Trinidad y Tobago marca un giro significativo en la política regional, al alinearse explícitamente con la estrategia militar de Estados Unidos en el Caribe. Mientras Guyana fue el primer país en expresar su apoyo a la operación, otros gobiernos caribeños aún no han fijado una posición oficial.
Por su parte, el presidente venezolano Nicolás Maduro respondió con el anuncio de la movilización de 4.5 millones de milicianos para “defender la soberanía nacional”, en lo que calificó como una respuesta a la “provocación militar” de Washington.
El respaldo de Trinidad y Tobago se inscribe en un contexto de creciente preocupación por la seguridad regional, donde el narcotráfico, el tráfico de armas y la trata de personas han generado niveles alarmantes de violencia. La tasa de homicidios en el país alcanzó un récord de 45.7% en 2023, atribuida en gran parte a la actividad de pandillas y redes criminales.