Un devastador terremoto de magnitud 7.7 golpeó Myanmar este viernes, dejando un saldo preliminar de al menos 144 personas fallecidas y 732 heridas, según reportes de la junta militar que gobierna el país. El epicentro del sismo se localizó cerca de la ciudad de Sagaing, a una profundidad de 10 kilómetros, lo que amplificó su impacto destructivo.
El terremoto, que ocurrió alrededor de las 12:50 hora local, fue seguido por una réplica de magnitud 6.4, generando pánico entre la población y complicando las labores de rescate. Las autoridades han declarado el estado de emergencia en seis regiones, incluyendo Mandalay y la capital, Naipyidó. La infraestructura en estas áreas ha sufrido graves daños, con edificios colapsados, carreteras agrietadas y puentes destruidos.
En Tailandia, país vecino, también se sintieron los efectos del sismo, donde se reportaron tres muertos y 90 desaparecidos tras el colapso de un edificio en Bangkok. La situación en ambas naciones ha movilizado a equipos de rescate y asistencia humanitaria, aunque las condiciones en Myanmar son especialmente críticas debido a la guerra civil que atraviesa el país.
El gobierno militar de Myanmar ha solicitado ayuda internacional para enfrentar esta crisis, mientras que organizaciones como la Cruz Roja trabajan para superar los desafíos logísticos, como la caída de cables eléctricos que dificulta el acceso a las zonas más afectadas. La Unión Europea y otros países han expresado su disposición a enviar apoyo de emergencia.
La comunidad internacional sigue atenta a la evolución de esta tragedia, mientras las autoridades locales continúan evaluando los daños y el número de víctimas podría aumentar en las próximas horas.
Comentarios adicionales sobre el terremoto en Myanmar y sus repercusiones:
Testimonios de supervivientes y escenas de caos
El terremoto no solo causó destrucción en Myanmar, sino que también generó pánico en países vecinos como Tailandia. Tom Beeston, un británico residente en Bangkok, describió la experiencia como «una de las cosas más extrañas que he vivido». En su oficina, ubicada en el piso 31 de un edificio, él y sus compañeros se refugiaron bajo los escritorios antes de evacuar por las escaleras entre una multitud despavorida. «Fue confusión y luego un poco de pánico», relató. Las calles de Bangkok quedaron colapsadas, con personas aturdidas tras el sismo.
Destrucción en Mandalay: imágenes impactantes
Mandalay, la segunda ciudad más grande de Myanmar y ubicada a solo 20 km del epicentro, sufrió graves daños. Fotografías verificadas por la BBC muestran edificios históricos reducidos a escombros, incluido el Palacio de Mandalay, cuya muralla exterior colapsó parcialmente. Además, la pagoda Shwe Sar Yan, de más de 1,000 años de antigüedad, se derrumbó en segundos, mientras testigos grababan el momento entre gritos. La Universidad de Mandalay también reportó un incendio, aunque se desconoce su causa.
Comunidades en crisis: cortes de comunicación y desesperación
Guilaume D’Agaro, un profesor en Yangon, describió cómo el terremoto interrumpió las clases: «Los árboles se sacudían, las lámparas se movían… fue aterrador para los niños». Con cortes de electricidad y redes caídas en Mandalay, muchos como él no han podido contactar a familiares. «Solo nos queda esperar», dijo, destacando la vulnerabilidad de una población ya golpeada por la guerra civil y la pobreza.
Tailandia también afectada: edificio colapsado en Bangkok
En Tailandia, el sismo provocó el derrumbe de un edificio en construcción en Bangkok, dejando al menos 3 muertos y 81 desaparecidos. Amy Clayton, una profesora en la capital tailandesa, relató cómo evacuaron a niños con ataques de pánico: «Nunca hicimos simulacros para terremotos». Las labores de rescate continúan en medio del caos, con equipos de emergencia trabajando para hallar supervivientes.
Contexto crítico: un país en crisis
Analistas como Joe Freeman de Amnistía Internacional subrayan que el terremoto «no pudo llegar en peor momento» para Myanmar, donde 3 millones de personas están desplazadas por el conflicto armado. La junta militar, que rara vez pide ayuda internacional, ha solicitado apoyo, pero persisten preocupaciones sobre el acceso humanitario en zonas controladas por grupos opositores.
Mientras la comunidad internacional evalúa su respuesta, los equipos locales enfrentan desafíos logísticos y políticos para auxiliar a las víctimas. Con réplicas aún posibles, el número de fallecidos podría aumentar en las próximas horas.
Con información de testigos en terreno y reportes de la BBC, Reuters y agencias internacionales.