Washington, D.C. — El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado controversia al anunciar su intención de renombrar el Golfo de México como el “Golfo de América”. Durante un evento reciente en su residencia de Mar-a-Lago, Trump declaró: “Vamos a cambiar el nombre del Golfo de México a Golfo de América. Golfo de América, qué nombre tan hermoso”.
La propuesta ha causado un revuelo inmediato en México, cuyo gobierno ha expresado su rechazo categórico a la iniciativa. Un funcionario de alto rango del gobierno mexicano, citado por El Universal, calificó la propuesta como “una falta de respeto a la soberanía y la historia compartida de la región”.
Expertos en relaciones internacionales advierten que una medida de esta naturaleza podría tensar las relaciones bilaterales y requeriría la aprobación de organismos internacionales. “Cambiar el nombre de una región geográfica reconocida internacionalmente no es un proceso sencillo ni unilateral”, explicó el analista político John Smith en declaraciones a The Washington Post.
En Estados Unidos, la iniciativa ha sido recibida con opiniones divididas. Mientras algunos aliados republicanos de Trump, como la congresista Marjorie Taylor Greene, han manifestado su apoyo, otros miembros del Congreso han expresado reservas sobre las posibles implicaciones diplomáticas de tal acción. Politico reportó que incluso dentro del Partido Republicano, algunos ven la propuesta como una distracción innecesaria.
Por su parte, Trump ha defendido su propuesta como una forma de reafirmar la influencia y el liderazgo de Estados Unidos en la región. “Es hora de que nos apropiemos de lo que nos corresponde”, declaró en una entrevista con Fox News. Sin embargo, la comunidad internacional sigue observando con atención, y se espera que esta controversia marque el inicio de un período de tensas negociaciones diplomáticas.