Sobre los 52 años del Festival Internacional Cervantino

by 10 octubre, 2024

Un propósito fundamental en el desarrollo social y, en particular, en el desarrollo humano es la experiencia artística. Ésta nos produce un sentido más ecuménico de la vida y nos permite tener una visión mucha más clara del valor del otro, en la apreciación de la alteridad y el respeto a la diversidad cultural. Así el arte cumple de mejor manera la finalidad que, en todas sus variadas y diversas manifestaciones, nos propone.

El Festival Internacional Cervantino se emprendió como un proyecto de largo alcance tanto en sus dimensiones, como en sus propósitos. Actualmente, se halla indudablemente consolidado como un extraordinario festival que cumple su objetivo de mostrar la riqueza de las artes. Igualmente ha sido escenario de nuevas propuestas artísticas en varios rubros y manifestaciones preciosas.

Un festival de esta magnitud requiere del apoyo de muchas instituciones y personas. La visión y conjunción de voluntades, la coincidencia de una política cultural del estado mexicano que recaló en una entidad federativa y particularmente en la ciudad de Guanajuato, fueron acontecimientos que significaron el nacimiento del festival, que ha servido de proyección y goce de una infinita cantidad de las personas. Por maravillosa fortuna, el FIC ha resultado el encuentro cultural y artístico mexicano de mayor resonancia en el mundo.

Si nos detenemos a reflexionar sobre el valor de la obra artística en una sociedad, entenderemos que su importancia radica en la vitalidad y valía que inyecta en una persona y la dota de trascendencia. Así, todo festival de esta magnitud se puede concebir como una experiencia que troquela decisivamente tanto al artista como al espectador que, en el diálogo con la obra de arte, amplía su visión del mundo.  Un festival artístico es apreciado y distinguido a partir de estos hechos indudables.

Divulgar la cultura y lo eminentemente artístico como una de sus manifestaciones más acabada es un logro colectivo. Esta intención tiene antecedentes muy antiguos en culturas milenarias como la egipcia, india o china. Ello permite observar la relevancia que tiene este hacer en la vida de los seres humanos. Relevancia cuya esencia han sido siempre el deleite, el aprendizaje y, como ya lo apuntamos, la trascendencia: ese significado último al que remite toda existencia humana.

El Festival Internacional Cervantino ha formado sin dudas un vínculo muy fuerte y ahora indisoluble con la comunidad artística internacional y el público nacional. Son varias ya las generaciones que han crecido a la par de este proyecto, gracias al cual se han ensanchado relaciones diplomáticas, culturales, sociales y aun políticas. Se han creado cercanos vínculos entre realidades artísticas muy diversas que representan el pensamiento y sentir de numerosos países, pero que igualmente comunican con los nervios de nuestras sociedades y ciudadanos bajo el enunciado universal el arte, ese decir singularísimo.

En este sentido resulta primordial la conducción y propuesta del director o directora de un festival, fincados en su entendimiento de la naturaleza de estas relaciones mencionadas y su alcance programático. Esto redunda en la apuesta a múltiples estéticas y maneras expresivas que aportan beneficios, intangibles pero invaluables, en la sensibilidad y el desarrollo existencial de todos.

Desde Guanajuato entendemos que todo esto ha permitido que “el Cervantino”, como cariñosamente lo llamamos, se haya convertido en una verdadera fiesta de las artes, que apela a través de la emoción y la identificación en la experiencia rica del arte entendido como apreciación de la vida, del mundo y del ser humano; pero también a través del intelecto en un flujo compartido de formas y contenidos que ensanchan el caudal de lo dado por la naturaleza. Por ello, debemos seguir siendo un referente obligado de celebración y comunión entre los pueblos hermanos.

Podemos destacar también, junto a la mostración de los grandes artistas de muchos países, el alcance que el Festival tiene en el turismo, con su impacto en la economía local en forma de derrama. Este componente sirve asimismo para nuevos impulsos de la cultura, pero también pero eleva la calidad de vida. Por supuesto, no sólo en su aspecto material: no olvidemos que las actividades del Festival suscitan emociones, reparten alegría y mantienen la esperanza de una ciudad próspera y culta. El Festival Internacional Cervantino es, pues, una indicadora contribución desde Guanajuato al florecimiento de México.

Desde estas línead celebramos que, desde su inicio el 12 de octubre de 1972 en que se instituyó el Patronato del primer festival, cuya presidencia asumió la actriz Dolores del Río, la ciudad de Guanajuato ha sido, aparte de por su belleza y su conjunto arquitectónico que sirve de escenario y fondo de las artes que se proyectan en él, el nicho sin interrupción de este magno evento. Inaugurado el 29 de septiembre de 1972, específicamente en la plazuela del Quijote en Mineral de Cata con el propósito de impulsar la afluencia de visitantes, no se sabía aún del alcance que tendría en el turismo cultural del país. Luis Echeverría decretó en ese mismo año la creación del festival en la ciudad de Guanajuato en homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra; y desde entonces hemos sido honrados con el emblema de ese magnífico y distinguido artista de las letras. Tal emblema es el que el que buscamos mantener digno y fuerte con las acciones que emprendemos desde el gobierno del estado en el ámbito de la cultura.

El Festival ha tenido en sus inicios el trabajo y talento de muchas personas que conviene recordar: además de la ya citada Dolores   del Río, Manuel M. Moreno, Enrique Cardona Arizmendi, Óscar Urrutia, Rodolfo Echeverría, Isauro Rionda, Enrique Ruelas, Carlos Gaona, Miguel Sabido o Antonio López Mancera. Todos ellos personifican en su obra y acciones una etapa trascendental del propio festival y han beneficiado con su manto creativo a los guanajuatenses todos.

Para Guanajuato el Festival Internacional Cervantino representa la suma de esfuerzos en todos los niveles de gobierno que confluye en una gran estrategia que promueve a gran escala la cultura y el arte, e instituye asimismo el punto de confluencia artístico multidisciplinario más importante de este país México y, ¿por qué no decirlo?, una auténtica y cabal expresión de amor a la cultura universal. ¡Enhorabuena para todos!

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